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Descubre cómo el teletrabajo mejora tu productividad

Como sabes, ahora, en el futuro, el teletrabajo es un nuevo método profesional de trabajo que te permite actuar y realizar tus tareas laborales desde tu misma casa. Sí, claro, esto significa que en lugar de elegir la corbata adecuada para el color de tu piel, tendrás la opción de quedarte con el pijama y las zapatillas puestas.

Pero también la opción de trabajar más que nunca en tu lugar de trabajo. Aprovecha tu nuevo entorno, «tu casa», para demostrar que desde ella puedes trabajar más y mejor que en la oficina. Así es, la fórmula mágica de la productividad del trabajo a distancia.

El teletrabajador

El impulsor de la productividad del trabajo a distancia será «El teletrabajador». Sobre sus hombreras plateadas recaerá el rendimiento de la campaña, el éxito o el fracaso, la mirada de la empresa. Sin embargo, no debemos olvidar que la empresa también tiene cierta responsabilidad a la hora de adaptar el perfil del empleado a esta tarea.

Es muy importante, por parte de la empresa, acomodar el perfil del personal seleccionado para el teletrabajo. Será el Departamento de Recursos Humanos, entre otros, el que tendrá que desplegar toda su voluntad y experiencia para encontrar a las personas más cualificadas, proactivas y, por supuesto, motivadas. Ellos serán los candidatos más adecuados para el teletrabajo.

La formación correcta también será un requisito. No hay que dejar solo al teletrabajador. La organización debe estar siempre detrás, apoyar todas sus actividades y proporcionarle la formación, la información, las herramientas y, en definitiva, todo lo necesario para que el empleado pueda alcanzar por sí mismo los más altos niveles de rendimiento. Con el apoyo y el asesoramiento de la empresa, el empleado no debería tardar en adquirir un conocimiento profundo de todo su trabajo, programas e instrumentos.

El entorno

La productividad del trabajo a distancia confluye en el entorno del teletrabajador. Con esto quiero decir que todo el entorno del lugar de trabajo del teletrabajador influye en su rendimiento y productividad. Piense en las condiciones térmicas. Ahora usted mismo puede regular el calentador de aire que se concentra en sus pies, evitando el miedo de su compañero de trabajo que se queja de que hace demasiado calor o de que el aire no fluye. Así como los niveles de ruido. Incluso puedes optar por ir al parque con los pájaros y el olor a hierba húmeda para refrescar tus fosas nasales si tienes el problema de que tu vecino está en plenas obras. Mientras te dure la batería o puedas conectar el aparato al ciprés más cercano, todo vale. Luego está la iluminación.

Si crees que tu oficina es tan luminosa como la línea de cajas de Primor, quizá quieras bajar las persianas y trabajar en la oscuridad de tu propia habitación. No será un problema. Lo importante es poder controlar tu espacio y estar perfectamente cómodo en él a la hora de realizar las tareas desde tu propia casa, o desde cualquier otro lugar, para poder dar lo mejor de ti. Si, previamente, la empresa te da una lección de ergonomía y productividad, ¡qué bien! Seguro que profundizan en los aspectos más aplicables del trabajo.

Factores a tener en cuenta

Al igual que el empleado que acude a la oficina, el teletrabajador debe tener en cuenta ciertos factores que ayudan a mejorar el bienestar y a aumentar la productividad. No podemos ignorar el diseño de su espacio de trabajo. Cuando se dispone de un teletrabajador adecuado, no se le debe colocar en un puesto que se aleje de su área de experiencia o intereses. Nada por debajo del nivel que él o ella haya alcanzado, ni tampoco por encima de ese nivel.

El reparto de tareas no debe descuidarse. Debe seguir siendo equitativo. Así se evitará sobrecargar a los teletrabajadores y también se evitará que algunos compañeros sean más perezosos que otros. El diseño del puesto de trabajo del teletrabajador tiene que ser armonioso. No hay que considerar el puesto o la nueva forma de trabajar como un acontecimiento ocasional, sino que hay que respetarlo y participar en él como la brillante idea que es: ¡trabajar desde casa!

Para lograr una mayor productividad, cada empleado debe saber en todo momento lo que se espera de él. Desde el principio, se establecerán objetivos específicos que ayudarán al individuo a aumentar sus niveles de rendimiento y productividad. Los objetivos bien fundamentados se proponen como una forma de dirigir el esfuerzo y la concentración. Por el contrario, si éstas faltan, el teletrabajador puede desorganizarse y rendir menos. Podrían empezar las distracciones.

Debe haber, en todo momento, un seguimiento o medición de los logros. El teletrabajador considerará importante conocer su estado, «hacia dónde va», respecto a los objetivos estipulados. Del mismo modo, la empresa también podrá hacer un seguimiento o control de la progresión de cada teletrabajador y de cada uno de sus resultados. Esto se hará para tener una idea de si se están alcanzando los objetivos fijados y el ritmo al que se están alcanzando dichos objetivos.

Hay que decir, que la imagen que los empleados teletrabajadores tengan de la empresa y de su seguimiento y funcionamiento a distancia hará que se enfrenten, de una manera u otra, a las tareas que tienen en sus manos cada día. El teletrabajador debe sentir que puede contar con su empresa, que no está solo, que aunque su ubicación sea diferente, forma parte de un equipo. Un equipo que le valora y cree que es imprescindible para su marca y para su objetivo.

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