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Dentix entra en concurso de acreedores dejando a miles de afectados

La conocida firma de clínicas odontológicas ha protagonizado, en los últimos años, uno de los casos de quiebra más famosos del país, haciendo que un gran número de pacientes se quedaran con sus tratamientos a medias y perdieran gran parte de su dinero.

Desde hace un tiempo, el caso Dentix ha sido protagonista en muchos tabloides. Nadie se podía imaginar que una clínica odontológica de gran renombre en España, con más de 15 años de experiencia, terminara por causar quiebra y dejara en la estacada a un gran número de pacientes. A pesar de que muchos de ellos contrataron los servicios de las mejores consultoras estratégicas de España para estos casos, lo cierto es que el final de toda esta historia no les favorece en absoluto. Hace tan solo unas semanas se publicaba que Dentix había entrado finalmente en el concurso de acreedores, lo que se traduce en el punto y final de tantos usuarios que se han visto afectados por el mal hacer de la firma. Esto significa que aquellos pacientes que ya habían pagado sus tratamientos o que los tenían casi financiados, los han perdido por completo. El hecho de que Dentix haya entrado en este concurso les cierra la gran mayoría de puertas.

Dentro de este contexto, diversas entidades y expertos continúan en la lucha de solicitar al Gobierno el cambio inminente de la Ley Concursal, una normativa que, actualmente, no beneficia en absoluto a los usuarios. Lo cierto es que, desde que Dentix se declarara en quiebra, son muchas las reclamaciones que se han quedado pendientes y ahora, sabiendo que ha entrado en este concurso, las opciones son menores. ¿Qué pueden hacer los afectados?

La recuperación del dinero, un hecho complicado

A pesar de que la situación actual de los usuarios es casi “misión imposible” algunos expertos insisten en dar a conocer qué trámites podrían llevarse a cabo. En este sentido, especialistas como Igor Ochoa se ponen a disposición de estos y otros muchos usuarios que necesitan un experto en gestión de crisis para solventar todos estos problemas. Ochoa cuenta con un currículum bastante extenso dentro de su profesión, trabajando para empresas tan conocidas como Ekai Capital Partners o Dipcom Corporate.

En cualquier caso, retomando el tema de Dentix, hay que decir que contar con un experto en esta temática puede ser un valor añadido, debido a que, ahora, la firma dental tiene la posibilidad de comunicar su crédito, ser valorada por la Administración Concursal y de esta forma, añadir su nombre a la lista de acreedores. Esto se traduce en más trámites para las personas afectadas que deberán contratar a especialistas para llevar a cabo el procedimiento más adecuado y conseguir obtener algún resultado óptimo, a pesar de la dificultad que conlleva.

A todo ello hay que sumar que, formar parte de un concurso de estas características se traduce en que los usuarios no podrán realizar sus reclamaciones por la vía administrativa, al igual que tampoco podrán presentar demanda alguna fuera de este concurso. Los únicos que parece que podrían hacer algo más son los trabajadores de las clínicas y los pacientes que pidieron un préstamo para su tratamiento.

Nueva Ley Concursal

De manera paralela a toda esta situación, el pasado 1 de septiembre el Gobierno aprobó la modificación de lo que es la nueva Ley Concursal, tal y como señaló en su día la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. De esta forma, entraron en vigor 752 artículos, divididos en tres secciones las cuales, hablan sobre el concurso de acreedores, el derecho preconcursal y el derecho internacional privado.

Derecho preconcursalHabitualmente, lo que más se suele escuchar es el concurso de acreedores, no obstante, pocos conocen que es el preconcurso, una vía previa que podría ser un formato para ganar tiempo en todos estos trámites. En este caso, hay que saber que el preconcurso hace referencia a la situación en la que se encuentra en ese momento el deudor y que por supuesto se ha declarado insolvente. En este sentido, se puede decir que es un periodo extra al que pueden acogerse para poder hacer frente a las difíciles situaciones económicas que se pueden suceder, todo ello con el fin de solicitar finalmente el concurso de acreedores. Por norma general, el preconcurso suele tener una duración de 4 meses.

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